Hola, sobreviviente del Excel eterno. 📊

Mitad de semana y la energía ya está en modo ahorro. Entre juntas que pudieron ser mail y gastos que sí fueron reales, aquí te contamos lo que se está moviendo con el dinero de forma clara y sin solemnidad.

→ El sube y baja - Mercados

S&P 500

$6,840.51

-0.08%

Nasdaq Composite

$23,576.49

+0.13%

IPC México

$63,694.68

+0.26%

USD/MXN

$18.2064

+0.04%

CETES

Plazo: 1 mes

7.25%

Los mercados se levantaron con café tibio y playlist lo-fi: ni euforia ni drama, puro avanzar despacito.

El S&P 500 (-0.08%) bostezó tantito, como quien abre Excel pero no sabe por dónde empezar, mientras el Nasdaq (+0.13%) sí le dio click a “responder correos pendientes”.

El IPC México (+0.26%) se puso digno y verde, cumpliendo sin hacer escándalo, como ese compa que sí llegó temprano pero no lo presume.

Y finalmente el dólar (+0.04%) anduvo flaco y controlado, moviéndose lo justo para no llamar la atención en la caja del súper.

Datos actualizados al 9 de diciembre a las 23:32 hrs.

Billete Nacional

Arancelazo sobre ruedas: autos chinos pagan peaje.

La AMIA dio su respaldo formal a la iniciativa de aranceles de hasta 35% sobre autos y autopartes importados de países sin tratado comercial con México, principalmente China, con el argumento de proteger a la industria automotriz nacional frente a competencia “desleal” de automóviles baratos, muchos de ellos eléctricos o híbridos de procedencia asiática.

3 puntos clave

  • El arancel propuesto: 35% sobre autos y autopartes importados de países sin tratado comercial.

  • Según la AMIA, China fabricó unos 31 millones de vehículos en 2024, lo que la vuelve “la región número uno” en producción automotriz, lo que genera competencia directa con México.

  • El organismo asegura que este tipo de medidas fomenta inversiones internas, salvaguarda empleos “de calidad” y protege a quienes ya producen en territorio nacional.

Si todo esto va en serio, quien va a pagar la fiesta eres tú: los autos chinos, que se venden baratos, dejarán de ser ganga, ya que los precios de ciertos modelos podrían subir, lo que castiga directo a quienes buscaban vehículo accesible o eléctrico-barato.

Para la industria local y sus trabajadores, puede ser salvavidas: más demanda interna, más empleo, más producción nacional. Pero ese “buen salvavidas” tiene ganchos: menos competencia suele traducirse también en menos presión para bajar precios, innovar o mejorar calidad.

Y si compras autopartes o repuestos, ojo: los aranceles pueden inflar también esas piezas y reparar tu auto puede sentirse como cirugía financiera. Al final del día, la protección suena bonito para la industria, pero para ti puede significar pagar más caro por el mismo volante.

Si esta guerra comercial se arma de impuestos, chocamos todos… y tu cartera se lleva el golpe.

Billete Global

No suben impuestos… pero el Estado sí baja gasto.

El Congreso de Colombia decidió archivar la nueva reforma tributaria promovida por el gobierno de Petro: con ese rechazo, la esperanza de recaudar recursos extras mediante nuevos impuestos y gravámenes, para cubrir parte del gasto público del próximo año se va por el drenaje.

3 puntos clave

  • La propuesta buscaba recaudar alrededor de 16.3 billones de pesos para financiar el presupuesto nacional 2026.

  • La comisión que revisaba el proyecto decidió archivarlo, marcando un rechazo definitivo al plan tributario.

  • Su caída deja un hueco fiscal que podría derivar en recortes al gasto social, a inversiones en infraestructura, o en ajustes poco populares en los servicios públicos.

Para el ciudadano común, esta derrota puede sentirse como un respiro momentáneo: no pagará nuevos impuestos ni tendrá que enfrentar más gravámenes en 2026, pero ese alivio trae su contra, ya que con menos ingresos fiscales, el Estado tendrá menos lana y podría traducirse en recortes de servicios, menos inversión pública, deterioro de calidad en servicios básicos o aumento de tarifas.

Que el Congreso haya tumbado la reforma tributaria suena a victoria popular: no hay nuevos impuestos a la vista, pero cuando el Estado queda sin efectivo, algo siempre paga la cuenta.

En esta pelea, ganar hoy puede significar perder mañana. Así que si te alegras de no pagar impuestos… recuerda revisar el recibo del agua, del hospital, de la escuela. A veces lo “gratis” cuesta más que lo caro.

→ Billete Nacional

Adiós bistec, hola tortilla con sal.

Expertos y representantes del sector agropecuario advierten que para 2026 se espera un nuevo salto en los precios de la carne de res, debido a una combinación de factores: menor oferta de ganado de engorda, mayores costos de producción y transporte, así como presión inflacionaria general.

3 puntos clave

  • El precio del bistec pasó de 85 pesos por kilo en 2010 a entre $210 y $230 en 2025.

  • El último informe de la FAO señala que la carne sigue al nivel de precios más alto registrado.

  • Las familias ya destinan una proporción creciente del gasto mensual a la carne y otros productos animales.

Para muchos mexicanos, comprar carne ya no será parte de un fin de carnita asada con amigos, sino un platillo sólo para “ocasiones muy especiales” o desaparecerá por completo del menú. Eso significa dieta con menos proteína animal, más presión al bolsillo, sustitutos baratos (pollo, huevo, legumbres), o sacrificio de otros gastos.

Y si la cadena de producción se ajusta mal, menos ganaderos, menos competencia, podríamos ver no sólo cortes caros, sino escasez en algunos puntos. Alimentarse bien ya no será solo cuestión de ingresos: será cuestión de suerte.

Si pensabas que 2026 traía promesas de carne para todos, mejor guarda la parrilla. Entre sequías ganaderas, transporte caro y una inflación que no da tregua, la “carnita asada” podría convertirse en nostalgia.

Biblia Financiera

“Deflación” Cuando todo baja, pero nadie compra.

La deflación ocurre cuando los precios empiezan a bajar de manera general y constante en una economía. No es una oferta del súper ni del Hot Sale: es una señal de que la gente está gastando menos, las empresas venden menos y el dinero deja de moverse. En vez de emoción por precios bajos, hay cautela y miedo a gastar.

Ejemplo sencillo: imagina que hoy un refri cuesta $10,000, pero todos piensan que la próxima semana bajará a $9,000. Entonces nadie lo compra hoy. La tienda vende menos, baja todavía más el precio, reduce pedidos, recorta personal y así se arma el círculo vicioso. Lo que comenzó como un “ahorro” termina siendo menos empleo y menos ingresos.

El problema grande de la deflación es que las deudas no bajan. Tu crédito del coche sigue igual, pero tu salario corre peligro. Por eso los bancos centrales le tienen más miedo a la deflación que a la inflación moderada: porque cuando la economía se congela, volver a prenderla es más difícil que subir precios.

Coffee ligue.

Cuando un barco hundido hundió también a Wall Street.

En 1857, Estados Unidos vivió una de sus primeras crisis financieras modernas, detonada por una mezcla explosiva: bancos sobreexpuestos, ferrocarriles inflados y confianza frágil. El sistema financiero estaba en modo euforia, repartiendo crédito como si no hubiera mañana, pero el golpe final llegó cuando el barco SS Central America, cargado con toneladas de oro destinadas a Nueva York, se hundió en un huracán, pues ese oro era clave para sostener la liquidez bancaria del país.

Al desaparecer dicho respaldo metálico, el mercado entró en pánico. Los bancos restringieron retiros, varias empresas ferroviarias quebraron y el crédito se evaporó en días. La información viajaba por telégrafo, lo que permitió que el pánico se expandiera como incendio. Ésta fue una de las primeras crisis verdaderamente “rápidas”, propagada por tecnología y expectativas compartidas.

El episodio dejó una marca profunda: evidenció los límites de un sistema dependiente del oro físico y mostró cómo la pérdida de un solo activo puede derrumbar sectores completos. También obligó al gobierno a reexaminar prácticas de supervisión bancaria y dejó una advertencia que sigue vigente: a veces, la economía global cuelga de un barco… que puede hundirse.

Y listo, magnate de supermercado.

Eso fue todo por hoy en El Billetazo, tu dosis diaria de finanzas.

Nos leemos mañana con más noticias, más contexto y más razones para pensar dos veces antes de pagar a meses sin intereses.

— El team Billetazo

¿Qué opinas del newsletter?

No somos tu ex, queremos ser tu relación sana. Dinos qué opinas y lo mejoramos.

Login or Subscribe to participate

Keep Reading

No posts found